miércoles, 30 de marzo de 2011

KOLCHAK: THE NIGHT STRANGLER (EL ESTRANGULADOR NOCTURNO, 1973)

Viendo el excelente resultado de audiencia que obtuvo Kolchak: The Night Stalker (El Rondador Nocturno, 1972), los directivos de la cadena ABC no tardaron en mover los hilos necesarios para la realización de una segunda parte donde continuasen las aventuras de nuestro intrépido periodista, Carl Kolchak. Esta llegaría en 1973, bajo el título The Night Strangler (El Estrangulador Nocturno). Pero dejemos que sea el propio Jeff Rice (creador del personaje) quien nos cuente como comenzó el proyecto. “Comisionaron a Richard Matheson para que escribiese el guión, porque según ellos, yo no tenía bastante habilidad para hacerlo. Matheson creó una historia siguiendo la fórmula iniciada en el Rondador Nocturno. La misma historia pero con un monstruo diferente y en otro escenario”. Así las cosas, los directivos de la ABC decidieron casi apartar a Jeff Rice del proyecto. Pero llegando a un acuerdo con el ayudante de Mathenson, finalmente decidieron encargar la novelización del guión a Rice. Este no fue el único cambio, ya que la dirección cambió de manos, recayendo sobre Dan Curtis, que también se encarga de la producción. Y si algo funciona, para que cambiarlo. El esquema es exactamente el mismo que el del primer telefilm. Cambiemos a las enfermeras (victimas que aparecían sin una sola gota de sangre y con marcas en el cuello), por Strippers (aparecen estranguladas, con el cuello roto y menos sangre de lo que debería de tener un cuerpo humano). Quitemos al vampiro y pongamos en su lugar a otro extraño asesino nocturno. Aunque se trate de casi el mismo argumento, Matheson consigue ofrecernos una mejor trama, ambientación y diversión (cada vez que se juntan Kolchak y Vincenzo puedes esperar cualquier cosa). Llegados a un punto, sabe darle algo más de agilidad (aunque tampoco mucha más) que faltó al anterior telefilm. Como es normal, si anteriormente vimos a Kolchak perseguir al vampiro hasta su cubil (una casa abandonada), aquí no es menos, y sus investigaciones lo llevaran hasta un gran túnel subterráneo donde se encontrará con una especie de ciudad en ruinas del siglo XIX. ¿Y de qué va la película? Después de los acontecimientos ocurridos en Las Vegas, Kolchak fue amablemente invitado a salir de la ciudad, y no volver nunca. Nuestro periodista llega a Seattle, donde intenta encontrar trabajo en algún periódico local. El problema es que se pone a contar la historia del vampiro de Las Vegas (The Night Stalker, 1972), y todos lo toman por loco (también puede ayudar el que vaya con unas copas de mas). En el bar se encuentra con su antiguo jefe, Tony Vincenzo (que también tuvo que abandonar Las Vegas), y lo contrata para su periódico, el Seattle Daily Chronicle. Inmediatamente lo pone a trabajar en un caso. Unas strippers están apareciendo asesinadas, estranguladas. Pero lo más inquietante es que a todas las victimas les han extraído sangre, y alrededor del cuello se ha encontrado carne putrefacta. Kolchak comienza su investigación, empezando por las demás chicas del local de Striptease. En una de sus conversaciones, descubre que bajo la ciudad se encuentran las ruinas de la denominada Antigua Seattle. Hubo un gran incendio en 1888, dejando destruida gran parte de la ciudad, y sobre sus restos fue construida la Nueva Seattle. Rebuscando en los archivos del periódico, descubre (mas bien es Titus Berry, el encargado de investigación, el que lo pone sobre la pista) cierta similitud entre estos asesinatos y otros ocurridos en 1952 en la misma zona. Todo se complica y toma un cariz sobrenatural, cuando una chica de regreso de una cita se encuentra con el asesino cara a cara, mientras procedía a la extracción de la sangre. La descripción que le da a la policía es como si se tratara de un hombre muerto, parecido a un zombi. Titus Berry, agradecido por haberlo nombrado en el artículo, decide ayudar a Kolchak en el caso, y descubre que otra serie de asesinatos iguales tuvieron lugar en 1931, y nuevamente el mismo lugar que las anteriores. Siempre han sido mujeres, y los crímenes se suceden cada 21 años. Con esta conclusión, deciden ir retrocediendo en el tiempo (rebuscando en los archivos, claro está). 1910… 1889…, mas mujeres estranguladas del mismo modo y en la misma zona de Seattle. Kolchak decide hacer un retrato robot del asesino, con la ayuda de la mujer que lo vio en el callejón, y publicarlo en el periódico, sin la aprobación de la policía. Nuevamente (y digo esto porque es la misma secuencia copiada del primer telefilme), mientras Kolchak pasea por la calle, tiene la suerte de encontrarse con el asesino, que es perseguido por la policía, donde lo acorralan en un callejón. Pero de dos guantazos se los quita de encima. Parece tener una fuerza sobrehumana. Nuestro periodista le hace una foto con su inseparable cámara, pero le es arrebatada por los agentes. Intentando conseguir más pistas, decide unirse a una visita guiada por las ruinas de la Antigua Seattle. ¿Dónde se esconde después de cada asesinato? ¿Cómo puede tener esa fuerza? ¿Porque todos los testigos lo describen como un muerto andante? ¿Qué hace con la sangre extraída a sus víctimas? ¿Es posible que el asesino de 1889 y el de los actuales crímenes sea el mismo? Solo Carl Kolchak, con su inseparable sombrero de paja y su grabadora, puede responder a estas preguntas.

martes, 22 de marzo de 2011

THE CAT WHIT HANDS (2001)


Estupendo cortometraje de terror, de tan solo tres minutos y medio de duración. Con una ambientación, dirección, montaje y fotografía digna de cualquier largometraje con bastante más presupuesto. Amén de las actuaciones, mucho más que correctas.


El corto mezcla secuencias de acción real con secuencias stop-motion, dando como resultado toda una maravilla visual.


Robert Morgan (su director), reconoció que se basó en unas pesadillas que tenía, donde aparecía un gato con manos humanas. Así que con esa idea, realizó el guión.


Un gato que quiere convertirse en humano.

Escalofriante.

jueves, 17 de marzo de 2011

DRIVE IN MASSACRE (Masacre en el Autocine, 1976)


Señoras y señores, súbanse al automóvil que esta noche tenemos sesión doble en el autocine. Dos buenas películas de terror, de zombis ni más ni menos. La primera va de una plaga de no vivos en Camford, con Sherlock Holmes de por medio. Y para terminar la velada, otra de carne putrefacta andante por la Sierra de Albacete, con el Inspector Serrano. Joder, menuda noche más buena vamos a pasar. Y en caso de que alguien se aburra o le de hambre, tranquilos, que llevo la barbacoa portátil comprada en el Carrefour, acompañada con sus respectivas bandejas de carne de todos los tipos: Forro, chuletillas, morcillas, choricillos… No pasaremos hambre, eso seguro. Que si, que ya… La bebida está incluida.


Lógicamente todo cambia cuando tu pareja te pregunta si los del coche de al lado tenían la cabeza sobre los hombros cuando llegaron.

¡Mierda! Ya está aquí el puto maniaco de turno para fastidiar la noche. El dinero de la entrada a tomar por saco, y solo estamos en los trailers. Si es que ni en el autocine estamos tranquilos.

Nada, todo el mundo a casita, y la barbacoa sin estrenar. Fin de la velada.


Pues más o menos eso nos encontraremos en esta producción de serie z, donde las parejitas irán a cualquier cosa menos a ver la película.

El desarrollo es muy simple. Parejas que van al autocine, pareja muere, los policías investigan. A la noche siguiente, pareja muere, policías investigan. A la noche siguiente, pareja muere y los policías investigan. Y así hasta el final. Puede parecer repetitivo, pero es que así es la trama. El lugar de los crímenes es siempre el mismo autocine, y la investigación, casi siempre tiene lugar en la comisaria, con unos largos diálogos, y siempre iguales, aunque sean distintos sospechosos.

Y ya está, hasta el final lo mismo.

En un principio, al comenzar el film, uno piensa que estamos ante una verdadera “masacre”, y que seremos testigos de asesinatos en su versión más gore. Nada más lejos de la realidad. Vistas las dos primeras muertes, el resto son de lo más flojitas, y de dos en dos.


La investigación de los dos policías, por decir algo, para mear y no echar gota.

Supuestamente tienen a todo el departamento a su servicio, sin escatimar en agentes. Pues nada, ellos dos solos. Incluso uno de ellos se disfraza para hacerse pasar por la mujer del otro mientras están en el autocine y ver si pillan al psicópata. Alucinante. ¿Para que vas a llenar el autocine de policías camuflados? ¿Y el final? Parece que estemos viendo otra película distinta.


SPOILER si vais a ver la peli, si no, da igual.

Mientras están sentados nuestros dos agentes, reciben una llamada diciendo que tienen a un sospechoso acorralado en un almacén. Así que para allá que van. Cuando llegan, solamente hay un policía (menudo acorralamiento) en la puerta, y les dice que tengan cuidado, que tiene un rehén y que lleva un machete. Entran, le pegan un tiro y se lo cargan. La chica (que era la rehén), les dice que porque lo han matado. Los agentes le contestan que llevaba un machete y que era el asesino que estaban buscando, autor de diversos crímenes en un autocine. Pues la chica les contesta que es imposible, pues es ¡SU PADRE! y que se había escapado del psiquiátrico esa misma noche. Joder.


Ahora me siento más seguro con estos agentes de la ley.

En fin, quitando el final, estamos ante una película para pasar el rato, si no tenéis nada mejor que hacer, pero nada de nada. El final no es el anteriormente comentado, el del almacén, que la cosa sigue.

Para amantes del género.

¿Y de qué va la película?


En un autocine aparece una pareja con la cabeza cortada. Dos policías se ponen a investigar, e intentan encontrar al asesino antes de que vuelva a matar. Pero noche tras noche siguen sucediéndose los asesinatos, y no hay ninguna pista a seguir, solamente que el arma utilizada es un sable. La policía cree que el asesino es uno de los empleados del autocine, pero puede que la investigación no sea tan fácil como ellos creían, y que el culpable no tenga nada que ver con su lista de sospechosos.







domingo, 13 de marzo de 2011

BLOOD TRAIL 2009 (NATHAN LOVE)


Después de ver el corto saqué dos conclusiones. La primera era que acababa de ver la cosa más “burra” de los últimos tiempos (en el campo de la animación), con un nivel de gore y brutalidad en las muertes llevado hasta su más alto nivel. La segunda, me pareció estar viendo la intro de un videojuego de nueva generación, pues la historia no es que nos cuente mucho. Más bien me parecía una carta de presentación para algo más grande, para demostrar a alguna gran compañía que dentro de esos dos minutos y cuarenta segundos se escondía lo que podría ser un gran proyecto.


Y efectivamente, no iba muy desencaminado.


La empresa Perspective Studios quería realizar un corto de animación, para darse a conocer en el mercado. Su idea era producir algo breve para llamar la atención de alguna productora, y que la historia se llevase a cabo, bien en el campo de los videojuegos o adaptándola al cine.


Para tal tarea fue contratado Nathan Love, experto en el campo de la animación Cgi. Y es que no todo el mundo puede presumir de haber trabajado en anuncios de compañías de bebidas cuya fórmula es secreta, y multitud de empresas de videojuegos.

Con todo esto, el señor Nathan (diseñador, director y productor) se puso manos a la obra bajo un guión de Matt Cochran, y este fue el resultado.


miércoles, 2 de marzo de 2011

THE OUTING (THE LAMP, 1986)


Pues aquí nos encontramos con una película en la cual la protagonista es una lámpara maravillosa, de esas que si la frotas sale un genio de ella (o un djinn, como queráis llamarlo). Pero no os equivoquéis, olvidaros de los tres deseos, solo concederá uno a su dueño, y no precisamente para bien.

Recuerdo de pequeñajo (13 añitos),pasar por la puerta del videoclub, y ver el cartel de esta película. Me encantaba, con esa lámpara y el humo saliendo de ella, dejando entrever las caras de seres humanos gritando y a un monstruo en el medio. Como molaba.



Y es que como en mi casa siempre hemos sido consumidores de este género, al día siguiente ya estaba reproduciéndose en nuestro VHS. Qué película más buena he visto. Que pedazo de bicho, y cuántas muertes (me decía a mi mismo). Quede impresionado.


Al año siguiente, al pasar al videoclub para ver las novedades, me dirigí al rinconcito donde vendían las cintas que ya no se alquilaban, a un módico precio de 200, 300 y 500 pesetas. Cuál fue mi sorpresa al encontrarme en esos montones con la película. Después de hacer el desembolso (300 pesetillas), ya la tenía en mi poder, era mía, y no pasaría de esa noche sin hacer un nuevo visionado. Como volví a disfrutar de ella.


Pasaron muchos años, y la cinta fue quedándose en un rinconcito, debido al volumen de compras de otros títulos. Cuando una noche me dispuse a volver a verla, descubrí con horror que no se veía, algo había ocurrido en la cinta, quedando inservible para la reproducción. Gracias a internet volví a recuperarla hace poco, con el consiguiente visionado.


Y debo darles la razón a aquellas personas que dicen que hay películas que viven mejor en el recuerdo, y es mejor dejarlas ahí. Este es uno de esos casos, pero solo a medias.

El film me resulto entretenido. Las muertes, lo que recordaba de ellas, muchas y variadas, pero ya no tan espectaculares como en su momento (algo lógico, cuando te has tragado cientos de títulos viendo toda clase de “desmembramientos” a nuestros adolescentes protagonistas). Los efectos desfasados, y es que ya sabemos que no todos sobreviven igual al paso de los años. Pero seguía teniendo ese encanto ochentero, ese toque que a todos los aficionados a este género nos encanta de aquella década.



El presupuesto, bastante limitado. Y se nota en demasía en el genio en cuestión. Aunque su diseño es bastante bueno (hay que reconocerlo), no así los movimientos animatrónicos, bastante simples. Apenas movimientos de boca (abrir y cerrar). Aun así queda muy resultón en pantalla. Si no tienes dinero para realizar lo que tienes en mente, pues tiras de imaginación, y para que el genio no parezca un simple muñeco de pegote, pues le pones mucho humo alrededor, luces de todas clases y colores y relámpagos, haciéndonos ver que allí se ha desatado el mismísimo infierno (aunque a veces parece que estamos en la discoteca), y todo solucionado, ya da el pego bastante bien.


El final es lo que no entiendo. O esta película nos llegó recortada, o bien fueron censuradas algunas muertes. Y es que no sabremos qué les pasa a ciertos personajes, que desaparecen sin más de escena, sin explicación alguna. O cuando aparecen algunos cuerpos, sin saber que les ha ocurrido (muertos sabemos que están, pero no sabemos porque). Hay una tercera opción, y es que el señor encargado del montaje tenía prisa o pasaba del rollo, viendo lo que iba a cobrar por el trabajo.

¿Y de qué va la película?


Año 1893. Un barco está atracado en el puerto de Galveston. En la cubierta se encuentran los cuerpos de los marineros (parece que han muerto todos en extrañas circunstancias), y unas cajas donde se puede leer “EXPEDICIÓN DAMASCUS”. De la niebla aparece una niña, que recoge una pulsera y una lámpara del suelo.


La acción vuelve a nuestros días (1986), con tres macarras en una furgoneta (dos hombres y una mujer). Su intención no es otra que ir a robar a una antigua mansión. Su única habitante es una anciana, con lo que ellos consideran que es un golpe seguro. Los jóvenes, al no encontrar nada, empiezan a ponerse más violentos, agrediendo a la anciana, y diciéndole que si no les dice donde está la pasta se la cargan. A uno de ellos le da la neura, y le mete un hachazo en la cabeza a la indefensa viejecita. En un golpe de suerte encuentran un baúl, y en su interior la lámpara del principio.


Todos mueren de forma horrible (me he saltado cosillas, tampoco es cuestión de destriparlo todo). La policía, ya en el lugar, viendo que todo es muy antiguo, llama al museo local, por si algo les interesa. Lógicamente se llevan la lámpara. La hija del jefe del museo invita a pasar la noche a su novio y a sus mejores amigos allí, una vez estén las puertas cerradas (ya que conoce por donde colarse para evitar las cámaras y a los de seguridad). A partir de ese momento ya se pueden imaginar, poco a poco nos iremos despidiendo de todos, jejjee.


Eso les pasa por no ir a un camping. Aunque conociéndolos, seguro que tienen tan mala suerte que acaban en el de Crystal Lake.