jueves, 25 de abril de 2013

HANGAR 18 (1980)


Los amantes de las conspiraciones y aficionados al fenómeno ovni sabrán inmediatamente lo que significa mencionar este famoso hangar. Al resto puede que les suene de algo relacionado con extraterrestres, e incluso otros lo desconozcan. Pero si les menciono el Área 51, es otro cantar. Seguro que todos (o casi todos) sabrán reconocer (o conocer) dicho lugar.

Aquí no les voy a contar toda la historia que encierra el supuesto Área 51, ya que no es el tema de la entrada, sino de un Hangar que se oculta en su interior.

El Área 51 es una base militar de la Fuerzas Aéreas, situada en Nevada, a 133 kilómetros al noroeste de Las Vegas. Supuestamente esta base se dedica al desarrollo de armamento y pruebas de aviones experimentales (negado, como siempre, por el gobierno).

Sin embargo, si nos ponemos del lado de los amantes de la ufología, en realidad esta base encierra secretos aún más oscuros de naturaleza tanto terrestre como no terrestre. Algunos de ellos: Almacenaje e investigación de la nave recuperada en Roswell, lugar de reuniones con extraterrestres, dispositivos experimentales para manipular el clima, viajes en el tiempo o teletransportación, entre otras cosas.

Pero recuperemos la hipótesis de los restos de la nave recuperada en Roswell.

En julio de 1947, según muchos testigos, una nave extraterrestre se estrelló en Roswell (Nuevo México), e incluso se dice que se llegaron a encontrar cuerpos calcinados en su interior. El gobierno llegó, recogió todo, negó que fuesen restos de ninguna nave (un globo metereológico y maniquíes fueron su explicación) y a otra cosa, mariposa. Sin embargo, algunos afirman que esos restos se los llevaron a una base en Nevada, el Área 51, y que fueron convenientemente guardados en un Hangar, más en concreto, en el Hangar 18.



Muy, pero que muy resumidamente, esto sería la historia de lo concerniente al Área 51 y a ese Hangar, que es lo que realmente nos interesa, ya que la película toma como argumento esos restos recuperados, pero cambiando la historia a unos tiempos más modernos (1980), así como localizaciones y personajes.

Vamos al lío.



Producción de 1980 dirigida por James L. Conway, director de televisión en multitud de series (Hotel, MacGyver, Star Trek, Embrujadas...), por eso me extraña que fuese elegido para dirigir este film destinado a la gran pantalla, y es que se nota, y mucho, su total inexperiencia en este gran formato. La película destila tufillo a telefilm en todos los planos, el cuál hace uso de primeros y medios planos indiscriminadamente, como cualquier tvmovie que se precie. Los efectos, muy poquitos, cumplen, ni más ni menos, así como el reparto, todos ellos sacados de la televisión (aunque algunos de ellos protagonizaran algún film, la fama la alcanzaron en tv). Entre el elenco podemos encontrarnos a Gary Collins (Perry Mason, El Virginiano, Hawai 5-0 (1971)...), Robert Vaughn (Mike Hammer (1951), Bonanza, The Woman Hunter...), James Hampton (Cimarrón (1967), El mágico mundo de Disney, El gato que vino del espacio...), Darren McGavin (Mama (1957), El hombre del brazo de oro, Los Defensores, Kolchak, Expediente-X...). Resumiendo, una producción para televisión pero estrenada en cines.


En la órbita terrestre se encuentra un transbordador espacial de la NASA, con la misión de poner un satélite en órbita. Sus tripulantes son los astronautas Steve Bancroft, Lew Price y Judd Gates. Algo extraño ocurre, pués en el radar aparece un extraño objeto sobrevolando el transbordador. En el centro de mando de la Tierra también lo visualizan, pero prosiguen el lanzamiento.


Una vez liberado el satélite, este choca contra un objeto no identificado, lo cuál produce una explosión que mata (decapita) a Judd, ya que se encontraba en el exterior solucionando problemas técnicos.


Desde el centro de mando de la tierra hacen regresar sanos y salvos a los otros dos astronautas, e intentar averiguar lo sucedido. Mientras tanto, en la base de NORAD, han estado siguiendo lo sucedido, y han captado un objeto que ha descendido controladamente hasta tocar tierra. Avisados los militares del punto exacto (en el condado de Bannon, Arizona), para allá que van, y encuentran una extraña nave. Lo recogen todo y desaparecen. Pero lo que no saben es que un conductor (Sam) que se encontraba en las cercanías también ha visto la extraña nave.


El jefe del gabinete del presidente de los Estados Unidos es avisado de que los militares tienen en su poder una nave extraterrestre, y aquí ya se monta el jaleo, o las conspiraciones, como ustedes gusten.


Harry (Darren McGavin) es asignado junto a un equipo para investigar la nave, que se encuentra en la base Aérea Wolf, en Texas, oculta en el hangar 18. El jefe de gabinete pretende ocultar todo lo sucedido, ya que las elecciones se encuentran a dos semanas, y lo sucedido haría bajar puntos al presidente en las encuestas, así que decide culpar a los dos astronautas por el accidente ocurrido, obviando (lógicamente) todo lo relacionado con ese extraño objeto. Los astronautas empezarán una investigación por su cuenta, ya que no se van a comer el marrón, pero descubren que las cintas de la NASA han sido manipuladas, haciendo que las culpas recaigan sobre ellos. El gobierno debe hacer desaparecer cualquier testigo, y entra en juego Sam (el conductor que vio la nave), pués astronautas y agentes federales van tras él.


Extraterrestres con apariencia escalofriantemente humana, una mujer encontrada con vida en el interior de la nave junto a especimenes de animales, conspiraciones gubernamentales y la sorprendente resolución a lo realmente sucedido hacen que esta producción valga la pena para ser visionada al menos una vez. Eso sí, no esperen ningún alarde de medios ni nada espectacular (ya verán la nave), pués como ya les dije, estamos ante una tvmovie “oculta”.


Y por qué no decirlo, siempre es un placer ver a Darren McGavin, nuestro querido Kolchak y el creador de los Expedientes-X.


Otros carteles.  



3 comentarios:

miquel zueras dijo...

Me encantan esas producciones setenteras con reparto televisivo, hasta con el bueno de Joseph Campanella. Ahora se llamarían miniseries y las emitiría Antena-3 con una hora de publicidad extra añadida. Eran películas que ahora se verían ingenuas pero tenían su encanto.
Saludos. Borgo.

Gárgola dijo...

-Miquel, lo de la publicidad en la tv no tiene nombre a veces.Y te doy toda la razón, yo disfruto mucho con esas pelis setenteras hoy en día.
Un saludo

Muñekita Cat dijo...

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